- «Como las guerras comienzan en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres que han de construirse las defensas de la paz». Por lo tanto, parecería que ninguno de nosotros puede evadir la responsabilidad de por lo menos “bajar” nuestros prejuicios, que suelen encontrarse en la raíz de nuestra imposibilidad de llevarnos bien los unos con los otros en las familias, las colectividades o en los planos nacional e internacional.
- Ya que el analfabetismo es la causa principal para la caída y decadencia de los pueblos y de la persistencia de los prejuicios, no hay nación que pueda llegar el éxito a menos que todos sus naturales reciban educación.
- Es claro, que debemos crear una nueva corriente en el pensamiento colectivo, la de la tolerancia, la inclusión y el respeto a las diferencias es la única fuerza que sería capaz de mover al mundo, hacia ser más civilizados, hacia una búsqueda de satisfacción total, sin ninguna necesidad de segregaciones, uniendo al otro a nuestra vida.
domingo, 4 de noviembre de 2007
4. CONCLUSIONES
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