domingo, 4 de noviembre de 2007

-. ANEXOS AL DIARIO DE CAMPO

CONVERSACIÓN CON EL CADDIE CARLOS:

Carlos fue uno de los niños que se encontraba jugando en la cancha de tenis que hacía parte del grupo de canchas que estaban desocupadas, él estaba jugando contra otro caddie llamado Felipe; según lo que dijo Carlos ambos son de un barrio que queda arriba del club.

Carlos tiene 12 años, estudia (está en séptimo) y lleva trabajando en el club aproximadamente un año y medio, su tío fue quien lo ayudó a ingresar, aprendió a jugar viendo a los socios y practicando en el "muro". Su sueldo es de 4500 pesos el turno, cada turno dura 45 minutos, este dinero es pagado por los socios, no por el club. La raqueta con la que juega fue comprada por él mismo. Nos dijo también que nunca había sido maltratado seriamente, únicamente lo habían insultado por su arbitraje, casi siempre adultos mayores, pero nunca fue denigrado, insultado o puesto en ridículo con respecto a su procedencia, familia o posición social.

OBSERVACIÓN PARTICIPANTE:
Mientras caminábamos detrás de Carlos que nos guiaba a la casa de los caddies, íbamos preguntando con respecto al trabajo, cruzamos por las canchas siguiendo a Carlos porque el era el que sabía por donde debíamos o no caminar. Luego de esperar a que guardara sus cosas en su respectivo casillero y tomar unas fotos, lo acompañamos a la casa entre las dos canchas, allá estaba su supervisor y un socio sentado esperando a la persona con la que iba a jugar. Subimos las escaleras hasta el segundo piso, estaba Carlos con otros 4 jóvenes que trabajaban con él, todos usan la misma camiseta para ser identificado, estaban jugando tenis de mesa entre ellos, sólo había una mesa, entonces rotaban según el ganador. De acuerdo con lo que nos dijeron, ninguno tiene menos de 11 años y el mayor tiene 20, todos estudian. Se conocen entre ellos y son buenos amigos, cuando no están trabajando en uno de sus turnos, se reúnen en la casa de los caddies o en este lugar, allá (en la casa) pueden ver televisión y conversar mientras esperan que los llamen, pero en el otro sitio se dedican más a jugar y divertirse hasta que los llaman a trabajar.

Todos coinciden en que son bien tratados por los socios y la administración, que hay respeto y trabajo para ellos, también que tienen espacios para disfrutar su tiempo libre, y que mientras haya una cancha desocupada pueden practicar el deporte para el que trabajan. Ellos tienen la oportunidad de ganar algo de dinero, mientras aprenden del deporte pero siempre respetando la importancia del estudio.

FOTOS:




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